Nuestra historia
Lo que empezó como un cuaderno de apuntes sobre lecturas y traducciones se convirtió, entrega a entrega, en una revista con secciones fijas y una voz reconocible. Estos son los momentos que marcaron el rumbo.
La decisión inicial fue no publicar piezas largas de golpe. Cada texto se escribía en cuadernos de tapas blandas, con márgenes anchos para anotar después. Ese hábito definió el tono: frases que respiran, correcciones visibles, lecturas que vuelven sobre lo subrayado.
Con la tercera entrega se fijó el índice: una pieza central sobre memoria y paisaje, tres reseñas de libros recientes, una entrevista con traductores y una columna de correspondencia desde distintas ciudades. Mantener esa arquitectura permitió que el archivo creciera sin perder el hilo.
Renunciar a los anuncios intercalados obligó a buscar otro modelo. La suscripción anual incluye el cuaderno impreso y el acceso a los borradores comentados: versiones previas con notas al margen que muestran cómo se corrige un texto antes de llegar a la página final.
Las cartas de los suscriptores empezaron a pedir un espacio de discusión. El club de lectura nació de ahí, con encuentros mensuales centrados en un solo texto y sin obligación de asistir a todos. La correspondencia sigue siendo la columna vertebral de esa conversación.
Colaboraciones y respaldos
Cada entrega mensual se arma con el trabajo de librerías, talleres y traductores que comparten nuestra manera de leer. Estas son las casas y los oficios con los que hemos publicado, corregido o discutido textos durante los últimos años.
Librería
Nos cede su sala trasera para las lecturas del club y guarda un ejemplar de cada número en su vitrina de publicaciones independientes.
Taller
Trabaja con nosotros la sección de borradores comentados. Sus alumnos envían textos que después aparecen, corregidos, en la columna de correspondencia.
Traducción
Revisa las versiones de los poemas que publicamos y aporta notas sobre decisiones de puntuación y ritmo antes de que el texto entre a imprenta.
Imprenta
Imprime el cuaderno en papel crema desde el tercer número. Con ellos ajustamos el gramaje y el filete fino que separa las secciones fijas.
Archivo
Conserva la colección completa y presta los números atrasados a lectores que llegan tarde a una entrega y quieren ponerse al día.
Difusión
Emite cada mes una lectura en voz alta de la pieza central. Es la única versión sonora autorizada de nuestros ensayos.
Si diriges una librería, un taller o un proyecto de traducción y quieres sumarte a esta lista, escríbenos a info@jilliandfarrell.com contando brevemente qué haces y cómo te gustaría colaborar.
No hubo un plan de negocio ni una ronda de inversores. Hubo cuadernos, envíos por correo postal y una obstinación por sostener un ritmo mensual sin ceder a la prisa. Estos son los tramos que explican cómo llegamos hasta aquí.
2016
Primer cuaderno
Se imprimieron cuarenta ejemplares grapados de un ensayo sobre la casa familiar y los objetos que sobreviven a quienes los guardaron. Se repartieron a mano en librerías de barrio y a lectores que devolvieron el cuaderno con anotaciones al margen. Ese gesto definió el tono de todo lo que vino después.
2018
Secciones fijas
La estructura se estabilizó: una pieza central de largo aliento, tres reseñas de libros recientes, una entrevista con traductores y una columna de correspondencia desde distintas ciudades. Dejar de improvisar el índice permitió que el archivo empezara a leerse como un cuerpo y no como entregas sueltas.
2020
Club de lectura
Un grupo de suscriptores propuso leer juntos el número del mes. Las sesiones empezaron en una sala prestada y siguieron por correspondencia cuando ya no fue posible reunirse. De ahí salió la costumbre de compartir borradores comentados antes de cada cierre de edición.
2022
Cuaderno impreso
La suscripción anual incorporó un cuaderno impreso con los textos del ciclo, encuadernado en tinta azul noche y papel crema. Se eligió una tipografía serif de caja alta y filetes finos para las separaciones. Sin publicidad intrusiva: solo el texto y las notas de la redacción.
2024
Archivo abierto
Se digitalizaron los números agotados y se abrió la consulta del archivo completo. También se sumaron retratos en blanco y negro de los colaboradores, hechos en sus propias mesas de trabajo. El ritmo mensual se mantuvo, aunque el equipo creció y hoy incluye lectores externos que revisan cada pieza antes de imprimirse.