Cronología del cuaderno
Estas son las etapas que han marcado el ritmo de la publicación: desde el primer cuaderno cosido a mano hasta la estructura actual de secciones fijas. Cada fecha corresponde a un número cerrado y a una decisión editorial concreta.
Marzo 2019
Tirada corta de ejemplares cosidos a mano, con una pieza central sobre memoria y paisaje y dos reseñas. Sin secciones fijas todavía: el orden dependía del material disponible cada mes.
Enero 2020
Se establece la estructura que sigue vigente: una pieza de largo aliento, tres reseñas de libros recientes, una entrevista con traductores y la columna de correspondencia desde distintas ciudades.
Septiembre 2021
Un grupo de suscriptores empieza a reunirse en torno a los textos de cada número. De ahí salen las notas de lectura que después alimentan los borradores comentados.
Abril 2023
Se abre el acceso a versiones previas de los ensayos, con marcas de edición y dudas anotadas al margen. La suscripción anual incorpora este material junto al cuaderno impreso.
Febrero 2025
La columna de cartas pasa a recoger envíos de lectores de otras ciudades. Se publica una selección por número, sin editar el tono original de cada remitente.
Cómo empieza cada entrega
No hay prisa editorial ni calendario impuesto desde fuera. Cada número se arma durante semanas, con revisiones cruzadas entre quien escribe y quien edita. Eso se traduce en textos que respiran, en notas al margen que sobreviven al recorte y en un cuaderno impreso que llega cuando está listo, no antes.
Ninguna página del número lleva anuncios ni bloques patrocinados. El espacio que otras publicaciones venden, aquí se dedica a notas de la redacción, avisos de corrección y una lista breve de libros que estamos leyendo.
Cada entrega abre con una pieza central de largo aliento, sigue con tres reseñas de libros recientes, una conversación con traductores y una columna de correspondencia desde una ciudad distinta. La estructura no cambia, el contenido sí.
La suscripción anual incluye el cuaderno en papel, con el mismo diseño de tinta azul noche y acentos óxido, y acceso a los borradores que la redacción comenta antes de cerrar cada texto. Se ve el proceso, no solo el resultado.
Los números anteriores quedan disponibles para volver sobre ellos. Muchos lectores subrayan, doblan esquinas y releen a los meses. El archivo está pensado para ese uso, no para el consumo rápido.
Si escribes ensayo, crítica o correspondencia, puedes enviar tu texto a la redacción. También hay un club de lectura que se reúne en torno a la pieza central de cada número. Ambas vías están abiertas, con criterios claros y tiempos de respuesta definidos.